Conciencia Alondra®

amor incondicional

¿Porqué rechazamos tener conversaciones profundas?

La respuesta es fácil. Porque no sabemos, porque tenemos miedo al amor. Si al amor. Si mantenemos una conversación profunda con alguien puede que nos diga algo que no queremos escuchar y entonces podría saltarnos un mal humor, un ataque o ponernos a la defensiva.

Las conversaciones, suelen estar basadas en reprocres, juicios, críticas pero nunca en la expresión de nuestros sentimientos. Esta tarea es harto dificil ya que requere de que estemos conectados con ellos y eso, supone una autoobservación constante e introspección. Si yo no tengo esa práctica en mí, no puedo pedirsela al otro. Y mucho menos podré darle a la persona una respuesta sincera sobre lo que me está expresando y lo que yo siento al respecto de lo que me dice sobre como se siente.

Estamos tan acostumbrados al hacer que se nos ha pasado el sentir, el observarnos. Todo lo que hacemos lo hacemos dirigidos por pensamientos vinculados a conceptos morales, juicios, objetivos, metas, intenciones, dobles juegos… no hay claridad ni honestidad en los hechos ni con nosotros mismos. ¿Cómo vamos a tenerla con el otro? Con lo fácil que es decir, no quiero, no lo siento, esto me duele, me hace sentir mal, me siento rechazada, o lo que sea que sentimos…
¿Y porqué sucede esto? Porque no sabemos amar, no sabemos escuchar, no sabemos observar , tenemos nuestra expresión bloqueada y sobre todo, no sabemos comprender los mundos emocionales de los demás. Y esto es así, porque estamos alejadísimos del amor incondicional. Y sobre todo porque tenemos tanto miedo a que rechacen nuestra verdad que preferimos callar. El jodido miedo al rechazo que bloquea toda nuestra espontaneidad y autencidad!!

Si alguien rechaza la expresión de tu verdad, siempre que sea dicha desde el respeto y la búsqueda del entendimiento, siempre siempre siempre es porque tiene una herida personal. Y es esa herida, la que no le deja escuchar, y la que rechaza tus sentimientos. No quiere ni escucharlos porque si hace caso a tus sentimientos, tendría que mirar y hacer caso a los suyos. Y dolería ver el rechazo que sufre de su entorno, de sus padres, de sus relaciones, de él/ella misma. Y esto requiere comprimiso de superación y esfuerzo con uno mismo.

Pero he de decir, que esta autoobservación, es el amor más bonito que hay, cuando hablamos y escuchamos, cuando nos expresamos, cuando permitimos que la otra persona muestre aquella parte dura y aquella parte blandita que lleva dentro. Su ying y su yang. Su luz y su oscuridad. No podemos rechazar nada. Sólo podemos escuchar, sin llevarnos todo de forma personal, sino hacerlo con el objetivo de vincularnos más a otra persona, de crear una conexión mas profunda. Dejando que exprese todo, de la forma que tenga que expresarlo y sepa. Sintiendo, en dónde yo encuentro resistencias internas que incitan a defenderme, a quitar la razón, a justificarme, a reprochar…. Porque es ahí donde tendremos la oportunidad, el regalo de crecer y transcender nuestra falsa personalidad para crear una conexión mayor, un vinculo más real y amoroso con nosotros mismos, con el entorno y con todo, e integrar nuestro verdadero yo.

No olvidemos que todo es una oportunidad de crecimiento personal y como tal hay que observarlo. Nadie nos hace nada, las personas nos muestran cosas, nos espejean programas y heridas no resueltas que resuenan en nuestro interior.
Y ojo, que aquí no estoy diciendo que aceptemos todo, sino que escuchemos y expresemos todo, mejoremos aquello donde tenemos resistencia y las transmutemos en un regalo y luego, con aquello que no resonamos, donde sentimos o intuimos una doble intención, una maldad, un interés, una manipulación de la otra persona, digamos un STOP. Pongamos un límite sano para llegar a un acuerdo o negociación sobre como relacionarnos o separanos.

Aquí sabremos integrar el crecimiento y el respeto. Y sobre todo, el amor propio y el amor a otros.

Os quiero mucho,

Saray Sauceda Sosa.