Conciencia Alondra®

La falsa luz

Hoy quiero contaros algo que llevo observando mucho tiempo en mis relaciones. Es curioso como cuando no estamos bien centrados en el corazón se nos acercan personas para enseñarnos una gran lección. Nuestra lección, la que nos va a dar una de justicia divina. Buscamos personas que vibren como nosotros, o que parezcan que vibran como nosotros, pensando que nosotros vibramos correctos, pero olvidamos que todo es un espejo. Qué hay en mí que he provocado que tú estés aquí y me trates así.

Os quiero contar una historia, de personas de conciencia, de sentir y de percepción. Que siguen todos los patrones, todas las reglas de lo que se ha entendido que es ser espiritual, las flores, la nutrición, la homeopatía, los sahumerios, la astrología, la numerología, registros, un gran largo rango de herramientas, de personas convencidas de estar en el camino del crecimiento, convencidas de tener una buena conciencia, pero todas ellas rechazando a otras conciencias. Juzgando, criticando, envenenando. Y yo he estado ahí, por eso lo conozco y lo reconozco. Y estuve para entender que la desvalorización a mi persona era inmensa, la que me daba yo y la que me daban otros.

Aparecian como moscas a la miel. Tienes un don, sientes increible, qué energía más bonita, qué conexión, qué capacidad de ver lo desconocido, eres pura magia… uff cuantas palabras comovedoras que me hacían sentir validada. Cuando me percaté, me di cuenta de que poca validación y valoración he tenido desde pequeña. Con esas palabras me he conformado, hasta que subitamente tomé conciencia y me paralicé. Entonces decidi alinear mi conciencia, mi corazón, mi percepcion con mi esencia. Y pude ver más allá de esas palabras, de lo que me contaban, y observé como intentaban aprovecharse de mí, y yo les dejaba. Algunos querían mis conocimientos, otros que les enseñara magia, otros sentirse fuertes con mi fuerza, otros que sostuviera su dolor, otros manejar mi vida, otros convencerme de su forma de vida. Y a todos les dí una oportunidad, hasta que un buen día, una voz interna me dijo: esquizofrenica, otra me dijo payasa, otra me dijo falsa, otra me dijo mala, otra me dijo se cree superior, otra me dijo, no te das cuenta que quieren hacerte sentir menos,otra no te das cuenta que no tienen propósito, otras no te das cuenta que te estás envenenando, otra voz no te das cuentas de lo que te están haciendo y así muchas voces, hasta sentir que me volvía loca….

Y ahora sé, que las voces surgieron en mi cabeza de tanto escuchar a otros, escuchaba lo que ellos pensaban de mí, incluso de ellos mismos por sentir lo que sentían. Y por otro lado, mis ancestros me hablaban y me orientaban, pero yo insistía en acallar todas esas voces en mi interior, no quería escucharlas. Estaba dejando de lado mi voz.
Hasta que esta se hizo fuerte, muy fuerte gracias a mi conexión con el todo, el universo o si queréis llamarlo dios y un gran periodo de introspección.

Observaba a la gente, mientras me decían eres increible, pero al mismo tiempo, en su tono de voz había humillación, comparación, quererse sentir más que yo. Otras simplemente tenían un plan de alejarme de mi propósito de vida, otras querían validarse a ellas mismas, otras simplemente sentirse mejor porque no podían con su oscuridad. Y ahí, es cuando ví, sentí, percibí y decidí que jamás volvería a dejarme engañar por esa falsa luz, por esa falsa vibración, que tanto me estaba envenenando y aprovechandose de mi don.

Y me alejé, y entonces descubrí, que todo hablaba de mí. Todo era un regalo para que yo puediera ver que nada es lo que parece, y que todo puede sentirse siempre y cuando estemos conectados con nuestro corazón. Lo escuchemos y dejemos de ignorarlo. Si algo te dice, por ahí no, es por ahí no. Si sientes que algo te incomoda, que algo te molesta, que estás percibiendo cosas raras, pero te dices, deben ser cosas mías. Hazle caso, porque son cosas tuyas. Y deja de ignorar de una vez por todas, y de silenciar tus verdades por falsas apariencias y falsa luz que en el fondo, solo te hacen sentir pequeña. Así que no busques tu validación donde no hay verdad, donde solo hay mediocridad, dónde buscan pero no encuentran , porque lo que quieren es destrozar. Palabras bonitas con energía sucia. Sin esencia, sin verdad, sin equilibrio, sin esperanza, sin vida.

Y al final escuché, pero a la única persona que quise escuchar, a mí misma, a mis voces, a mis sentimientos, a mis adentros. Y todo lo externo se fue, para no volver. Y con ellos, todas las voces que tenía dentro. Y ahora si, llego el silencio. Mi silencio, el que siempre he llevado dentro. Por eso, el único proposito que tengo en estos momentos, es aprender a manejar este pezado de «don» que dios me ha dado: escuchar el corazón, la conciencia y la energía de las personas. Y ahora si, desde aquí, ponerlo al servicio del universo.

Te quiero Saray.