Conciencia Alondra®

El hábito no hace al monje.

Hoy quiero hacer una reflexión sobre lo crédulos que llegamos a ser a veces. Yo he sido la primera, por eso, estoy escribiendo este post. Porque ya no lo soy y si puede ayudar a otras personas a conectar con su guia interna de algo habrá servido toda esta cruzada. Al menos, es importante la toma de conciencia!

Estamos tan acostumbrados a ver lo aparente, lo que parece, y a creernos lo que nos cuentan los demás, que se nos ha olvidado diferenciar, entre lo que yo percibo y lo que parece que la otra persona me cuenta. La mayoría de las veces, pondré ejemplo para explicarlo, del mundo espiritual y terapeutico que es el que me rodea. Parece muy conectado, parece muy iluminado, parece jesús, va de blanco, lleva el pelo sin teñir, te habla con una seguridad,… muchas pistas externas que nos dan una imagen de un monje, un hábito que alguien se ha puesto, llámese de terapeuta, llamese deportista de crossfit, llamase de camarero, llámese de político… nos da igual aquí. Todos llevan un hábito, para ser identificados con una identidad y una pertenencia a un grupo, que puede ser mayor o menor reputado. Pero el propósito es su pertenecia a un grupo y su reconocimiento dentro de él. En definitiva, la busqueda de un lugar en el mundo y de un brillo externo.

Me encanta la expresión brillo externo, porque es la forma en la que todo el mundo busca el valor. Quieren brillar, impresionar dentro del grupo. Y técnicas hay muchas para hacerlo. Pero son sólo eso, hábito y técnicas con un guion de reconocimiento y brillo externo. Cuando el verdadero brillo es interno.

Es como cuando quieres hacer ejercicio y te compras todos los elementos del deporte que quieres hacer, zapatillas, instrumentos, máquinas, etc… tienes todo el equipo, pero te falta hacerlo!! Pues aquí es donde quiero que todo el mundo esté atento. En el hacerlo, en lo integrado que tiene una persona su hábito, porque sino, es solo hábito y postureo.

Para tener credibilidad, para ser un buen político, un buen terapeuta, un buen deportista, lo más importante es practicarlo, tenerlo integrado y que sea nuestro método de vida. Sino no hay contenido, no hay esencia. Y esta es la chicha, la esencia. No vale con que tomes kombucha, seas vegetariano, o vistas de blanco…Si no tengo mi esencia bien puesta, solo tengo un diálogo de brillo externo, por lo que no tengo contenido y brillo interno. Sólo tengo ego y aún no identificado, que es más insano! lo que significa que estoy apegado a un concepto o lugar moral que he asociado a mi identidad personal externa… que habrá que percibir si mucho o nada tiene que ver con la interna.

Así que hay que tener mucha perspicacia a la hora de ver hábitos y falsos brillos. Los falsos brillos casi siempre vienen disfrazados de una superconfianza, una verborrea romántica de conexión infantil, un sentir mental, muchos conocimientos, extrictas dietas morales, muchas posesiones materiales, grandes egos de posesión, sabiduría y alimentación. Es facil identificarlo en los externo. Es un poco más complicado identificar el falso monje cuando sus palabras enamoran a nuestra credulidad.

¿A priori parece que sabe mucho, no veas como te envuelve, no veas todo lo que sabe? Y tu por dentro sintiendo una sensación incómoda, un por favor, cállate ya y déjame hablar, o por qué no está haciendo caso a lo que le estoy diciendo? Por qué no me escucha??? O también, que te quede una sensación de ni me mira, soy un número más, parece que no le importa lo que digo, parece que yo le siento algo raro, que está distante, que no puedo acceder a él o a ella cuando quiero preguntar algo que se sale de su guión, parece que me disgusta esta persona. Pues bien, esa es tu intuición hablandote… y tú omitiendola obnuvilada o obnuvilado por tu sufrimiento y tu falta de conexión con tu interior. Y sin escucharla, sigues haciendo caso a lo que parece que brilla y es reconocido por otros que hacen caso omiso a su intuición como tú estás haciendo….. uan pescadilla que se muerde la cola.

Ojo con esto, que es importante. Si yo percibo algo, es porque algo dentro de mí me está avisando. Así que hazle caso y no seas tan crédulo de creerte más a otros que a tus propias señales y sé siempre fiel a tu intuición.

Porque sólo cuando estés delante de alguien que realmente tenga su hábito bien puesto y no esté siguiendo un guión ni copiando, logrará transmitirtelo sin necesidad de hablar, te hará sentir importante, escuchado y seguro. En un lugar donde tu alma llega, descansa, coge fuerza y avanza…. No donde el brillo del que tienes enfrente ocupa más que tú. Ahí siempre hay un desequilibrio y nos está diciendo algo. Que el ego del deportista, del terapeuta, de la profesora, del político, del cantante…. Está actuando.

Así que esto es un llamado, para que no nos creamos tanto lo que los demás nos cuentan y comencemos a creernos más lo que nosotros sentimos. Así estaremos menos perdidos, más guiados y orientados.

Sabemos que todos pasamos por muchas cosas, siempre estamos en proceso y evolucionando, pero lo importante es no dejarnos envaucar por hábitos de monjes que aun no tienen sus valores internos bien puestos, porque pueden hacernos mucho daño.

Un abrazo,

Saray Sauceda Sosa.