Conciencia Alondra®

Unidad. Desmontando la falsa oscuridad

Desmontando la falsa oscuridad

Hoy quiero hablar de algo que observo cada día a mi alrededor, gente maravillosa disfrazándose de patito feo. Enojones, criticones, irascibles, iracundos,sarcáticos, irónicos, pero con un corazón que no les cabe en el pecho. Me disfrazo de alguien que no soy para que no vean quien soy, y así, no tengan que atacarme, así genero respeto, miedo, impongo, lo que sea, pero sobretodo, me protejo, protejo a mi ser para que no le hagan daño. El problema es que el daño se lo hacen a ellos mismos.

Es duro tener que mostrarnos hostiles y tener que hacernos pasar por quien no somos para dar una imagen de algo que no somos. Creo que es de lo más duro que podemos hacernos. Porque es justo tapar toda nuestra esencia, toda nuetra luz, con una oscuridad que no nos corresponde y que va a generar una presión interna eterna. Llegando al punto de desarrollar una enfermedad mental.

Tras esa capa de ira, de rabia, de enojo, se esconde una alma bella, llena de sufrimiento, que se sacrifica por los demás, que absorve sus energías, sus emociones, sus heridas, sus problemas con tal de que los demás se sientan mejor. Y que ella o él también tiene, son las mismas heridas y sufrimientos. Aunque no los sepa, aunque no lo reconozca o no quiera sentirlos o verlos.

Este no reconocimiento de qué sucede en su interior, de no ver porqué hace lo que hace, desde la base, desde el origen, hace a la persona sentirse aún peor, mucho peor. Ya no solo enojado, sino triste. Flutuando en estas dos emociones. La tristeza de no permitirse reconocer su propia esencia y el enojo de tener que sentir a otros para ayudarlos. Es un juego interno que hace el corazón, y que expresa la emoción, desde el psiquismo. Arrasando el interior.

Aquí hay un manejo negativo de un don, el del amor, el amor incondicional, que tapamos con oscuridad mental y energías densas de los demás, nos atascamos en nosotros mismos.

Es un arma de doble filo: por un lado, tapo mi luz para que no me tilden de loco, así estoy igual de cuerdo que el resto, tan oscuro como ellos, tan poco conectado y apagado como ellos. Y esta oscuridad, me ayuda a no sentir, a no sentir nada. Me invade la tiranía, la social y la autoimpuesta. Y por otro lado, sufro, me siento triste, sólo, incomprendido, como si tuviera un problema conmigo mismo o misma. Claro, estoy apagando mi esencia divina, la propia, la mía. Apagando mi vida. Mi amor incondicional hacia mí misma o mismo y los demás. Y me niego la divinidad tapandola con la energia mental y emocional mal gestionada, que es justo lo que es la oscuridad.

Hemos de tener la valentía de sanar esta herida, es mundial, y reconciliarnos con nuestra esencia, nuestra propia luz interna, aunque nadie comprenda a día de hoy lo que es el amor incondiconal. Pero la verdadera luz interna, no la falsa luz. Es algo más allá de querer o amar a una persona o estar a su lado. Es sentirnos en unidad y sentir la vida dentro y fuera nuestro como si fueramos uno con ella. Mostrar que algo nos importa, que lo queremos o nos queremos, que queremos que sea feliz, permitirnos ser felices, sin callarlo, no por lo bajini, sino gritando lo que somos, como somos y que somos uno con todo. Y dejando ver nuestra luz interna a los demás, nuestra risa, nuestra energía, nuestra inocencia, nuestros errores, nuestros sufrimientos, autenticidad, nuestra inteligencia, todo. Mostrándonos, para que ese todo cambie de color oscuro a color claro, para que podamos iluminar donde quiera que vayamos.

Sin atascarnos en una emoción, perdonando, liberando, transmutando todo lo que sentimos que no es nuestro y también lo nuestro. Se trata de reconciliarnos totalmente con nuestra alma, para que entre nuestra esencia, aunque nadie aún la comprenda, ni nosotros mismos. Va más allá de lo mental, es algo con la divinidad, con la energía, con la valentía de ser y expresarnos como nosotros mismos, sin castigos, sin juicio, sin importarnos el que dirán. Uno con la divinidad. En esencia, en vacío, expulsando todos nuestros programas, sintiendo todas nuestras heridas para que la luz se expanda y se ensanche el alma.

Es amor incondicional, y hay muchas capas, que hemos de atravesar para llegar a él. Y es una pena, que la humanidad no lo entienda aún, incluso aquellos que ya han conectado con su luz interna, la autoapagan por miedo a brillar y el miedo al que dirán y qué pensará ella misma o mismo. Es un autocastigo. Y peor aún es, cuando ven a otros qué si respetan esta luz, se la intentan apagar. Es un gran dolor con la luz en la humanidad.

Lo siento mucho por todos aquellos que se muestran como falsa oscuridad, porque yo los veo, los siento y los quiero. Y el resto, aquellos que no les ven, los que los juzguen, que no entiendan a estas personas, a priori difíciles, una de dos, o están en falsa luz o están en juicio moral total, en verdugos desde el buenismo o moralismo social, profesional, económico, familiar o individual.

Cada rabia, cada ira, cada enojo de ellos, es digno de ser amado por su entrega sin saberlo o, en mi caso sabiéndolo. Su alma quiere sanar a la humanidad, pero la personalidad no le deja, sus programas. Por eso, hemos de matar a esa personalidad, esa programación y emocionalidad, para que entre la esencia y podamos todos juntos hacer crecer la esencia en la tierra, desde la luz interna que nos conecta.

Es muy fácil detectar quien tiene esa esencia álmica, más a allá de la personalidad, sus palabras o su conversación. Solo hay que sentirla, verla y no tener ninguna resistencia ante su emocionalidad o reactividad, porque es simplemente, un disfraz y una gran capacidad para amar, mal gestionada y lleno de patrones y programas que le impiden conectar con su esencia o incluyo con miedo o pánico de mirarla de cerca, porque podrían llegar a amar de verdad, y eso asusta porque no es la normalidad.

Ahora que lo sé, solo quiero que todos aquellos que se sientan identificados sean capaces de quitarse ese disfraz y amar sin fronteras. Es la única forma de sanar el alma de la tierra, desde nuestra esencia plena. Y es la forma de sanar nuestro propio alma y psiquismo en la tierra, de compensar un karma planetario que ya aprieta y va a apretar más a nivel salud mental.

Os quiero mucho,
Saray Sauceda Sosa