Conciencia Alondra®

Brucia la terra

Hace apenas unas horas que acabamos de retornar a casa. Llevamos varios días fuera porque frecuentemente necesitamos desconectar de nuestro día a día. Nuestra sensibilidad a percibir todo cada día es más grande, tanto la de mi perrete, como la mía. No puedo saber el alcance de su sentir, pero si por un segundo se parece al mío. Madre de dios!!!

Cada día es más profundo y va más allá de las personas, sentimos todo. Podemos sentir la energía que emana una ciudad, qué lo mueve, qué lo detiene. Que lo rellena. De las cosas, de los animales…

Pues como os decía, hemos estado fuera unos días para purgar en perpectiva. Y vaya si cogemos perspectiva! Cuando entraba de regreso en la Comunidad, nos comienza un dolor de cabeza inmenso. Una sensación de asfixia. Nos llegan recuerdos y memorias de antepasados y, en lugar de abrumarme, decido sentir todo aquello que me quieren contar. Orgullo, rencor, enfermedad, densidad, ira, endados, enojos, quejas, verdugüismo… muchísima información que vamos trasmutando al mismo tiempo que la sentimos. Es tan intensa que me resulta abrumadora.

¿Pero qué hacemos, huimos, nos vamos corriendo de esta intensidad como tantas otras veces hemos hecho? Decidimos ser valientes y seguir avanzando hasta llegar a casa. Mareos, náuseas, densidad, me pesa el cuerpo, quiero dormir. Mis vecinas gritando, personas con serias patologías de enfermedad mental cantando en la calle, gente cabizbaja, cabreada, rellenitas, tristes, de color de piel oscuro. ¿Acaso no pueden sentir todo este calor en el cuerpo que siento yo? Pero… ¿Qué es todo esto que no sentía hace un momento? Estoy a punto de rechazarlo todo otra vez y salir corriendo…. Pero decido sentirlo con atención., sentirlo otra vez en el silencio de mi hogar.

Me llega una canción, Brucia la tierra del Padrino. La busco para escucharla y refrescar su significado, y ver el mensaje que la tierra me quiere dar. La recuerdo, recuerdo a la persona que me la puso la primera vez que la escuché. Siento su energía, me recuerda a la de alguien. A mi padre, siento la energía de esta tierra. La reconozco, me lleva a esa energía masculina tan peculiar que tienen los hombres de Extremadura. De repente tengo ganas de llorar. Mamá y papá. Es su misma energía.

La tierra me muestra que no es de ellos, es su genética. Es de la tierra. Una tierra que arde de amor, una tierra que tiene un don de amor mal gestionado, una tierra donde femenino y masculino aún no se han aclarado.

Y de repente, siento paz, ya no quema. Es amor, tan intenso que arde, tan fuego que crea masas energéticas, egrégores, implantes, abre portales… Vaya ilusión, y yo rechazándolo! De repente me siento tonta, solo me dejo acariciar por esa energía de fuego, la energía de mamá, de papá, de todos mis ancestros y del hombre que quiero.

Se me caen las lágrimas y siento como el aire caliente me acoge y me abraza. Que grande este calor de Extremadura, como Brucia la tierra!! Y eso que hoy es un día lluvioso!. Finalmente, tengo que beber e ingerir alimentos que refresquen mi repentino calor corporal. Dios mío que intensidad!!!

Cómo siento el fuego de esta tierra!. Tenía miedo que me quemara, pero ahora comprendo que es amor y que no os estaba sintiendo bien. Estaba interpretando mal tanto fuego, estaba dentro de mi propio fuego. Y ahora que ya no lo tengo, puedo sentirlo!

Esto es inmenso!

Sigo sintiendo, uff ahora es mi agua y, lo que provoca en vosotros. Realmente lo siento, que tanta agua en mi interior apague vuestro fuego y eso, incomode a vuestro ego.

Recordad, cuando el amor arde en tu interior y no lo sabes gestionar, porque nunca te han enseñado, lo expulsas en forma de calor, de fuego, de falta de responsabilidad. No tengáis miedo a dirigirlo mejor, porque si no aprendéis a hacerlo dolerá el alma en vuestro interior.

A las mujeres de esta tierra, que somos agua y magia, necesitamos de ese fuego para activar nuestra energía y salir del estancamiento, pero no haciéndola nuestra, sino transformándola en amor, en pasión, en vida. Nunca en enfermedad o locura. Hombres de esta tierra, transformar vuestro fuego en calor y valoración. Al final agua y fuego pueden generar creatividad y sabiduría ancestral y una capacidad de cambiar cualquier realidad.

Grande mi tierra! Os dejo el enlace de la canción por si os apetece escucharla.

Y para aquellos que no conozcáis qué emociones y espiritualidad tienen los 4 elementos. Resumiros que somos agua, fuego, aire y tierra. Junto con el éter que une todos, la conexión. Agua es nuestro sentir, la fe, la espiritualidad, nuestras emociones, lo desconocido, la magia, los milagros, el universo. Fuego es la valentía, el coraje, la autoestima, nuestros guías y maestros. Aire es el pensamiento, las palabras, los conocimientos, todo lo conocido, la ciencia. Y tierra son nuestros ancestros, nuestra genética, nuestro adn.

Os animo a sentir a todos más alla del velo del ego!!! Claro, que para eso hay que transcenderlo en serio, y eso requiere de valentía y de muchas cicatrices!

Un abrazo enorme,

Saray Sauceda Sosa.